Siempre, en cualquier parte del mundo, aparece un atleta que capta la atención con sus locuras. El basquetbolista Ron Artest decidió cambiar su nombre por Bondadosa Paz Mundial. La figura de la NBA también grabó un disco de rap y no le importó que sólo se hayan vendido 365 copias. Ya no juega en los multicampeones Ángeles Lakers, pero es conocido en todo el planeta. En nuestro país tampoco faltan. Germán Burgos dejó el fútbol y se colgó una guitarra para tocar rock and roll. Martín Palermo se disfrazó de mujer para una producción fotográfica. Marcos Di Palma, casi alejado de la actividad, es famoso por sus ocurrencias mediáticas. Estos son algunos de los ejemplos de excéntricos que dan que hablar en el deporte.